<Sábado, 26 de febrero 2011


QUE RABIA

continua del 10-de-febrero-2011

Bueno. Pues parece que hubo un mal entendido entre los profesionales de lo social en el local de café y calor, donde quien manda es el vigilante de seguridad. Hoy es 26 de febrero de 2010 y es hoy cuando podía volver a utilizar el servicio.


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Llamé a la puerta y según voy a entrar, el gilipollas de Luis me pone la mano en el pecho en plan macho y me vacila negándome el paso con una mirada de “si me das una ostia me harías un héroe”. Me volvió a hacer lo mismo con la misma justificacion, pero después de que yo me hubiera asegurado que podia entrar hoy, viendo el papel que él mismo me habia dado. De nada sirvian mis explicaciones viendo a Luis ladeandome la cabeza de derecha a izquierda con una sonrisa exgerada, diciendome “no”. Le dejé que cerrase la puerta, incrédulo, lo pensé, respiré y vuelvo a llamar para solicitarle hablar con alguno de los cuatro trabajadores de los de la generación mas preparada de la historia de este país, altamente cualificados, que estaban sentados detrás de la puerta sonriendo por la situación, a lo que se niega Luis y los titulados no se dan por enterados.

Darme cuenta de que esto es lo que le suele irritar a los politoxicómanos, alcohólicos, esquizofrénico, extranjeros y sin techo en general y la buena gente leen en los periódicos haciendo comentarios injustos. No solo esto, tiene veracidad que detrás se encuentren los intereses de las empresas de seguridad privada, como en este caso EULEN. Luis hace esto, pero parece que a alguno de los animadores también quisiera acabar de baja, que conllevaría el prestigio, sobretodo de sus colegas, pero también de sus familias, amigos y los funcionarios que se hagan cargo. Quien quería mancharse las manos con unos idiotas semejantes, con actitudes pijorescas, ambiguas, mediocres, con convenios colectivos tan bien mirados con lo execrable inutilidad de haber sido contratados para “ayudar” a las personas mas desfavorecidas. Menuda panda de hijos de putas.

Llamar a la Policía Municipal que me niegan la llamada de socorro y me sugieren que ponga una denuncia en los Juzgados del otro lado de las vías ferroviarias. También podría haber ido a poner una denuncia en Comisaria, pero no me apeteció. Fui, pero primero me fui a desayunar al Hotel Begoña a cuenta de la concejala de bienestar social y aquí está la factura recogida en los Juzgados. Primero me fui a desayunar y después ya denunciaría los hechos. Yo no pienso hacer mas esfuerzos físicos, después de haber cumplido la sanción de no poder desayunar, ni merendar, ni estar con mis conocidos. Los sábados aguanté bien hasta comer en la cocina económica, los domingos los pasé mal por haber mal cenado los sábados y los lunes, no podía esperar a que abriesen Mil soles y calentasen la leche. Todo un castigo físico y psicológico con final amargo.

Los fines de semana son terribles por la conciliación familiar de todos los trabajadores de todas las ong´s y funcionarios, como Natalia, la jefa de la división de promoción social. Ni corto, ni perezoso, me puse a buscar un bar apropiado en el cual no hubiera mucha gente para desayunar y después llamar a la Policía Municipal, a ver si acudían a la llamada de un sin-pa, o ¡no! Ninguno me convencía, unos por el camarero, otros por la salida y en algún por que parecía que iba a ser traspasado. Después de una hora buscando, llegué al parque de Begoña y vi el Hotel. Entré y desayuné atendido por profesionales de la restauración. Desayuné tranquilamente y dejé mis cosas para salir a fumar uno de los tres cigarrillos que conseguí. El primero para atreverme a llamar al 092, el segundo para después de llamar y el tercero para cuando acabara todo.

Llegaron dos policías municipales al establecimiento y me dirigí a ellos. Me presenté y les comenté mi caso, para que acabaran preguntándome, “quien quería que pagase la consumición”. Fui tajante después de lo ocurrido hoy en café y calor, “la concejala de bienestar social Mercedes Fernández”. Al policía, no parecía que le disgustase la idea, pero ambos sabíamos que las cosas no funcionan así, al menos, seguro que el policía lo sabe. Se había acercado el encargado, discretamente, que al oír mi contestación, cuando le preguntaron no quiso denunciarme. Supuse que podía pasar esto y que el mal rato no sirviera para nada. A un buen hombre no le iba a pedir que me denuncie por que me viene bien, imposible me parecía ir a otro bar a desayunar otra vez. Marché al Juzgado para bajar el desayuno, mientras fumaba el tercer cigarrillo.


UNA DENUNCIA

A continuación de lo expuesto en una denuncia previa con DPA 715/11 resulta que después de presentarme hoy día 26 de febrero a los servicios municipales, el segurita con su mano en mi pecho me niega el acceso hasta el 1 de marzo, en lo que cualquier transeúnte que viva en la calle y no tenga sus necesidades básicas cubiertas es algo que provoca irritabilidad y trastornos psicológicos como las ganas las ganas que tengo de ir y ponerme a dar patadas en la puerta. La negativa de la Policía Municipal es manifiesta cuando les llamo y resulta que no se hacen cargo de la emergencia, ni de poder hacer atestados con la problemática judicial de testigos que consideren. No me creería que se me imprimiera a mi una sanción distinta y las consecuencias de nervios por tanta injusticia que la Concejala tiene a bien cometer contra los sin techos.

dpa2

continua el 27 de febrero 2011


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