+Viernes, 18 de junio 2010


LA BELLA MOCHILA

Sin título

Lo que he visto hoy en Café y Calor no creo que se me vaya a olvidar en toda mi vida. Esta mañana, Modou “bajo” ha llegado, ha saludado a la audiencia, se ha sentado con Maikel que estaba solo, estuvo hablándole sin parar de señalarle su mochila y finalmente se ha ido dejándosela en el sofá, donde se quedó Maikel. Parece ser que Modou tenia un compromiso, no quería llevar la mochila a donde fuese a ir, debió de estar buscando a sus paisanos, donde sea que paren, pero solo se encontró a Maikel, que no sabia donde estaban los demás. Digo que “solo encontró” por que aparte de verles, me llegó parte de la conversación, donde Modou le decía que tenia que marcharse, que en la mochila tenia todos sus papeles, y sobretodo, y con mucho cariño, que tuviera cuidado para que no se la robasen. La mochila en cuestión tiene un bordado negro de flores, sobre azul celeste que verdaderamente llama la atención de lo bonita que es. Antes de irse, le saludé y hablando, le comenté la gracia que me había causaba su desconfianza tratando a Maikel como si fuese un niño. Básicamente me vino a contar la Norma de que no se puede olvidar nada en el interior. A pesar de que ya he conocido como se las gastan nuestros Animadores, nunca hubiera dado crédito a lo que estos elementos hicieron. Salimos juntos y me fui a dar una vuelta hasta que llegase la hora de comer en la Cocina Económica, donde pude continuar de ver el segundo capitulo.

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Mamadou y Ale llegaron a la calle Mieres y fueron a hablar con Maikel. No me percaté que Maikel no tenia la mochila, hasta que les oí hablar, empezando por que Modou se había encontrado a Mamadou a quien le pidió que fuese él quien se hiciese cargo de la mochila. Maikel no era capaz de levantar la vista del suelo o cerrar la boca, Mamadou no podía evitar mirarlo fijamente y sonreírle y Ale marchó acelerado sin acabar de oír el final de la conversación, supongo que hacia la calle Comercio, para intentar ser el héroe del día entre sus paisanos. Yo entré a comer y así termina el segundo capitulo.

El tercer capitulo fue cuando quise aprovechar la tarde del viernes para lavar ropa en Café y Calor. Llegué y me encontré a Lola y Lito. Estaban contentos y felices. ¿El motivo? Habían encontrado una bonita mochila azul estampada de flores, que precisamente llevaba Lito en la espalda y se notaba, por la forma por la que le colgaba, que estaba totalmente vacía. Me quedé helado bajo el sol por un momento, que Lito me dio uno de sus abrazos, mientras que Lola estaba encantada con la suerte que había tenido su marido. A pesar que les iba a contar el origen de la mochila, me fastidió terriblemente tener que ser yo quien tuviese que amargarles la alegría. Sus caras cambiaron cuando terminé de contárselo. Lito dejó de tener el brazo colgado en mi hombro y reírse como solo él se ríe, para pararse a un metro de mi, cambiar el tono de voz y creer que le estaba acusando de algo. Tuve que llegar a explicarle el poco interés que tenia sobre la disputa que se produciría cuando Modou le viese con su mochila y las dudas que le quedase de si verdaderamente la encontró vacía. Fue milagroso, hablarle de la paranoia que le pudiese entrar y que una persona como Lito que ha estado tanto tiempo en el “carril”, entendiese lo que le estaba diciendo. Su reacción no pudo ser otra. Se quitó la mochila, miró hacia los lados y finalmente me advirtió; “de que como le acusasen los africanos de algo que no había hecho, iba a haber pelea”. No había conseguido mi propósito, cuando parecía que había empeorado las cosas. Lito quedó preocupado y Lola, al verlo, hizo piña con él. Con dos horas y media por delante, al final, Lito, decidió que iba a ser, al menos en parte, el héroe de hoy entre los senegaleses.

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El cuarto capitulo empezó cuando después de las seis apareció por el Aparcamiento Modou. Lito fue hacia él y con respeto, le dijo lo que había pasado. Lola que estaba pendiente de todos los negros que llegaban, al oír a su marido que le pedía que le acercase la mochila, se la llevó y sin que nadie le hubiese dicho nada, corroboró la versión de Lito y aunque advirtiéndoles, les confesó la pena que tenia por la desgracia de Modou, que acababa de perder el pasaporte y su documentación, como los enseres que llevase dentro.

En el capitulo final no tuvo desperdicio para mí. Si hasta el momento lo ocurrido son circunstancias de la vida, ahora es el turno de ver que contestaron los Animadores Socio-culturales cuando se les pidió responsabilidades. La Norma que en el Centro no se guardan objetos, puedo entenderla. Que no puedas olvidar objetos en el interior por que te los tiran literalmente a la calle, debajo del cartel de Centro “Encuentro” y “Acogida” del Excelentísimo Ayuntamiento de Gijón, puede tener su razón de ser, pero que abandonen una mochila de un usuario habitual, que se esmera para que ellos tengan buena valoración de él, que aparentemente está buscando trabajo, a sabiendas de lo que ocurre cuando uno pierde la cartera, con el agravante de ser extranjero, mientras cobras un sueldo por ello, me parece increíble. Modou fue a hablar con ellos con la cabeza gacha, Xosé se levantó para hablar con él y la contestación, fue la lectura de las Normas vigentes. Ohhh, la Bella Mochila.

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Colorin, colorado, este cuento, por hoy, se ha acabado.


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