<Viernes, 14 de mayo 2010


EL TRATO INSTITUCIONAL

Que injusticias veo hacer todos los días a los Trabajadores Sociales de Café y Calor.

En la madrugada de ayer, los Bomberos desalojaron el chupano de Gervasio por que alguien prendió fuego en el portal a las escaleras de madera. Una Constructora es la propietaria del inmueble y su Gerente también se personó, mandando tapiar el portal tras lo sucedido. En el chupano vivían una decena de personas, entre ellos Gervasio y creo que también Almudena, que cuando perdió el trabajo de camarera la echaron del Albergue Covadonga. Ayer, casi todos los desahuciados se pasaron por Café y Calor, la rumorología echaba a andar, las preguntas se sucedían, se buscaban culpables, mientras todos buscaban un nuevo sitio donde dormir y conseguir todo aquello que cada cual considerase imprescindible, de lo que no fuera insustituible.

Sin título

Esta mañana fui a lavar ropa a las 8:00 y fui el octavo en llegar. Desde bien temprano, la calle El Comercio fue una peregrinación de desahuciados, que se pasaban a ver si veían a los demás y nos contaban como habían pasado la noche. Mientras esperábamos se estuvieron barajando hipótesis de “¿quien habría prendido fuego a las escaleras?”, el tema recurrente de ayer también en la cola de la Cocina Económica. Llegaron los Trabajadores Sociales, abrieron el Centro a las 10:00, pasaron los tres primeros que iban a lavar ropa, nos apuntaron a los otros seis y ya pudimos entrar a ponernos a la cola para la máquina expendedora. Después de tomarme un par de cafés, me senté en la mesa de al lado de la Sala de fumadores y posé la bolsa de plástico con mi ropa sucia en el suelo.

Sobre las 11:00 entró Gervasio al Centro, llegaba arrastrando sus andares y cesaron las habladurías sobre lo ocurrido. Se sentó en la mesa enfrente a la mía, venía sin dormir y tenia mala cara. Nos distanciaban apenas diez metros y estuve tentado a levantarme para preguntarle por lo sucedido o intentar animarle, pero me pareció que no quería hablar con nadie y lo dejé tranquilo. Una vez sentado, Gervasio respiró hondo varias veces e intentó dormir cerrando los ojos, solo el tiempo justo para darse cuenta que las sillas del Centro no están, ni han estado preparadas, para que nadie pueda dormir en ellas. Su imagen era especialmente triste retorciéndose en su silla buscando la mejor postura.

Seguí leyendo el periódico, mientras Gervasio se sumía literalmente en un bucle, hasta que sentí que me clavaba la mirada y levanté la vista. Su vecina Mirela, la rumana de 40 años, se le había acercado a su mesa y le cuchicheó algo al oído, tras lo que se alejó dedicándole una sonrisa. Gervasio no me pareció que le diera importancia a lo que le hubiese dicho, hasta que de repente le gritó a Mirela, “¡hija de puta!”. El Trabajador Social Xosé, incrédulo ante semejante chillido, acudió deprisa a llamarle la atención a su mesa. Gervasio no podía ni con su alma, pero si lo suficiente para ver de reojo que se acercaba por su izquierda rápidamente el Trabajador Social. Gervasio agachó la cabeza y se justificó, “¿pero Xosé, tú no has oído lo que me ha dicho?”. O era una pregunta retórica, o estaba alucinando, Mirela se lo había dicho tan bajo, que incluso le había puesto la mano en el oído para decírselo. Xosé, al ver que Gervasio seguía hablando en voz alta, le comunicó su expulsión sin tener en cuenta, ni su desahucio, ni que Mirela lo había provocado, ni que Gervasio se le hubiera sometido con tan solo caminar hacia él.

Gervasio se dio cuenta en el problema que le había metido Mirela, pero no hizo ademán de levantarse. Xosé indicó la expulsión al Vigilante señalándoselo con el dedo y no volvió a abrir más la boca. Mirela disfrutaba sinceramente sin importarle que Xosé la viera sonriendo maliciosamente. Gervasio puso su cara de incredulidad, subía las cejas y las bajaba, abrió los ojos y junto los labios. Luis sonreía a los tres, quizás viendo que Gervasio era inocente, que Mirela lo había provocado y que Xosé le acababa de expulsar. Todo muy ridículo, pero no tanto como lo que pasó después, que me resulta difícil de poder describirlo.

images

Gervasio, intentándolo arreglar con Xosé, le habló educadamente, se disculpó con elegancia, se quiso acercase a Xosé para poder hablarlo, pero Xosé empezó a alejarse de él, girándose para sonreirle al comprobar que Gervasio le estaba siguiendo. Gervasio al ver que Xosé se lo estaba tomando a broma, le dijo “¡Xosé!, estate quieto o te rompo las piernas”, pero también le gritó, “¡Xosé, quiero hablar contigo!”. Intentó tratar de que entendiese lo injusto de su parecer, pero de nada sirvió, Xosé no decía nada, solo se giraba para mirar para atrás divertido por lo ridículo de la escena que se estaba produciendo. Xosé dio la vuelta alrededor de las columnas centrales de la Sala hasta volver a la mesa donde se produjo la expulsión. Luis no considero oportuno intervenir cuando pasaron a su lado, yo creo que dándole una oportunidad a Gervasio para que pudiese aclarar lo sucedido.

Xosé empezó la segunda vuelta a la Sala de Lecturas, mirando para atrás y sonriendo a Gervasio y a mi, cuando pasó delante mía. Gervasio cuando pasó por mi mesa, amenazó a Xosé “de muerte”, más como un estimulo para ofenderle y que se detuviera, que como una amenaza. El sentimiento de indiferencia era manifiesto para todos los presentes, no por que Xosé no tuviera razón, sino por lo vejatorio que creo que nos resultó a todos la situación. Gervasio, ya desesperado viendo el poco caso que le hacia, entendiendo que estaba expulsado y que estaba haciendo el ridículo delante de todo el Centro, lo llamó “maricona”. Xosé no le había dado importancia a que le fuese a “romper la piernas” o “a que lo fuese a matar”, pero a lo de “maricona” y con el tono de voz con el que se lo dijo, miró seriamente a Luis esperando que él pusiera fin a algo, que acababa de dejar de serle divertido.


Se expulsa a Gervasio, por insultar a una usuaria del Centro y antes de abandonar el mismo, insultar y amenazar al educador que le expulsó en repetidas ocasiones, es necesaria la intervención del vigilante de seguridad, posteriormente golpea la puerta exterior y deja clavadas unas tijeras sobre el timbre. La expulsión hasta valoración posterior del equipo es de 31 días. Fdo. Xosé

El Vigilante no realiza ninguna anotación al respecto en el libro de actas.


Luis decidió intervenir y llamó a Gervasio, quien se detuvo y se acercó a él. Luis le puso la mano en el hombro y le aconsejó “que no agravase más las cosas”, que Gervasio le asintió y justificaba su salida “en el respeto que le tenía”, mientras le criticaba “el comportamiento de Xosé”. Gervasio puso rumbo hacia la puerta para salir, pero antes se acercó a la mesa de Xosé y Silvia, que estaban sentados sonriéndole, volviendo a repetir lo que le había dicho, pero esta vez poniéndole más sentimiento. En la puerta, con Luis en medio, se despidió “deseándoles nuestra vida y unos Trabajadores Sociales como ellos” y Luis le cerró la puerta antes de que terminase su profecía.

Luis se volvió a sentar en su mesa, donde los tres se rieron de todo lo que acababa de suceder. Mirela, en otra mesa tampoco disimulaba su sonrisa y solo cabe pensar en los motivos que tendría para haberle provocado como lo hizo. Entonces se oyeron unos golpes en la puerta, también voces y el timbre sonó un par de veces. Los Trabajadores Sociales viendo que la cosa aun no se había acabado, volvieron a alegrarse y Luis se levantó, preocupado por ser él quien tenía que dar la cara. La segunda parte no duró mucho, Luis se asomó a la calle tras comprobar que no había peligro y volvió a entrar comentándoles algo a los Trabajadores Sociales. El Centro quedó en un silencio sepulcral, solo roto por la alegría de los “Trabajadores Sociales”, que se reían mientras nos observaban a todos nosotros.

A mi ya no se me olvidará más en la vida, la imagen de Xosé huyendo a zancadas largas, la sonrisa mediocre de Silvia o la desesperación de Gervasio queriendo justificarse, cuando solo pretendía descansar de una mala noche, de una mala semana y del comienzo de un mal mes. Gervasio estaba totalmente desolado, él mejor que yo sabrá el calvario que tiene por delante. Acaba de perder todas sus cosas y ahora tiene que volver a conseguir otras nuevas, pero sin dinero. Se le veía derrotado, pensando en que iba a estar derrotado, hasta conseguir lo básico, y así hasta conseguir lo que acababa de perder, y por que no decirlo, lo que ha dejado de ganar.

A Mirela, en ningún momento nadie le preguntó cuál era su responsabilidad en que Gervasio, que se había sentado solo en la mesa, hubiera perdido los estribos gritándola. Xosé no observó ninguna relación, causa-efecto. A las rumanas no les importan las expulsiones de los Trabajadores Sociales de dos días por insultos, o dos días por hablar alto, aunque dentro de la Normativa vigente, lo que acababa de hacer no esté tipificado. Mirela salió a la calle para seguir provocando a Gervasio, pese a que Xosé, Silvia y Luis “le recomendaron que se quedase dentro del Centro”, pero Gervasio ya no estaba en las inmediaciones, que Mirela volvió a entrar al Centro y la tomó con Almudena, que había entrado al Centro mientras Xosé huia de Gervasio, hasta que Xosé finalmente expulsó a Mirela 5 días por amenazas.


La expulsada insultada con anterioridad sale del Centro y vuelve a entrar amenazando verbalmente a otra usuaria. Por lo que se expulsa 5 días. La usuaria es Mirela. Fdo. Xosé


Si a mi me contasen esta historia, daría por hecho que el Trabajador Social se replantearía la expulsión del usuario. Habiendo conocido este Centro no será así. Lo único cierto es que la provocación de Mirela, le supone a Gervasio la expulsión y veo claro que es incuestionable. “Gervasio debía de haberse aguantado un poco más”, como diría Saturnino. Que despropósito más grande, que a un drogadicto que está intentando dejar las drogas y que ahora se dedica a jugar al póquer por las mañanas, le vayan a expulsar después de haber perdido su “casa”. Ahora solo tenemos que esperar a que se reúnan y decidan cuanto tiempo va a estar expulsado. De momento nos han dicho que “Gervasio no podrá entrar en un mes”.

Yo me quedo flipao con el sistema Educativo de los Profesionales.


  • 14/5/10 Se llama a Plagaastur por que aparecen numerosas hormigas en la zona de la cocina y en el almacén, vendrán el lunes a las 19:50. Fdo. Silvia
  • 14-5-10 PERMANECE EL CENTRO CERRADO DESDE LAS 17:05 HASTA LAS 18:40 POR ESTAR EL AFORO DE USUARIOS COMPLETO. FDO Paco

14-5-10


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