<Viernes, 14 de mayo 2010


 EL TRATO INSTITUCIONAL

Que falta de juicio y que injusticias veo todos los días originados por los Trabajadores Sociales del Centro Municipal Encuentro y Acogida.

En la madrugada de antes de ayer, los Bomberos desalojaron un edificio en la calle Moros por que alguien prendió fuego a las escaleras de madera del portal. En la trasera de la manzana de viviendas abandonadas de la plaza Europa, vivían una docena de personas, entre ellos Gervasio y creo que también Almudena. Una Constructora, que es la dueña del inmueble, mandó tapiar la entrada tras el suceso y Gervasio no estuvo y no pudo recuperar sus cosas.

Sin título

Ayer, casi todos los desahuciados pasaron por Café y Calor, las preguntas se sucedían, se buscaban culpables, la rumorología echaba a andar, mientras todos buscaban un nuevo sitio donde dormir y conseguir todo aquello que cada cúal considere imprescindible, de lo que no fuera insustituible.

Esta mañana, mientras yo estaba sentado en la mesa de al lado del fumadero, entró Gervasio y cesaron las habladurias sobre lo ocurrido. Llegaba arrastrando sus andares y se tiró en la silla de la mesa de enfrente a la mia. Ni siquiera sacó un café, se veía que venía sin dormir y si hubiera tenido alguna droga, estaría detrás del tabique. Nos distanciaban apenas diez metros y estuve tentado a levantarme e intentar darle ánimos o el pésame, pero se veía que no quería hablar con nadie que le fuese a dar consejos, como si solo fuera a aceptar soluciones.

Gervasio intentaba cerrar los ojos, solo el tiempo justo para darse cuenta que las sillas no están, ni han estado preparadas, para que nadie duerma en ellas. Con el ingenio tan agudo que tiene, su mirada fue especialmente triste retorciendose en su silla. Gervasio parecia que quería gritar. Seguí leyendo el periódico, mientras Gervasio se sumía literalmente en un bucle. Mientras seguía leyendo el periódico, Gervasio me clavó la mirada y levanté la vista.

Su vecina Iuliana, se le habia acercado a su mesa y le estaba cuchicheando algo al oído, tras lo que se alejó, dedicandole una sonrisa. Gervasio pasaba de lo que le hubiese dicho, hasta que de repente Gervasio gritó; “¡hija de puta!”. El Trabajador Social Xosé, incrédulo ante semejante chillido, acudió deprisa a llamarle la atención a su mesa. Gervasio no podía ni con su alma, pero si lo suficiente para ver de reojo al Trabajador Social que le llegaba rápidamente por su izquierda. Gervasio agachó la cabeza y se justificó, “¿pero Xosé, tú no has oído lo que me ha dicho?”. O era una pregunta retórica, o estaba alucinando, Iuliana se lo había dicho tan bajo, que incluso le habia puesto la mano en el oído. Xosé, al ver que el usuario estaba excitado, le comunicó su expulsión sin tener en cuenta ni su desahucio, ni que Iuliana se hubiera alejado riéndose maliciosamente, ni por que alguien se le hubiera sometido con tan solo caminar hacia él. Gervasio, inconscientemente, sacó ese sentido del humor que tiene y puso su cara de incredulidad, subía las cejas y las bajaba, abrió los ojos y junto los labios.

Iuliana disfrutaba sinceramente sin importarle Xosé. Gervasio, mas centrado, se dio cuenta en el problema que le había metido Iuliana, pero no hizo ademán de levantarse. Xosé indicó la expulsión al Vigilante y no volvió a abrir más la boca. Luis les sonreía a los tres, creo que por que se había percatado de que Iuliana se habia acercado a provocarlo o lo dedujo viendo la conducta de los dos implicados.

Gervasio, intentándolo arreglar, se acercó a Xosé, mientras él se alejaba. Habló educadamente, disculpándose con elegancia. Xosé dio la vuelta a la Sala hasta volver a la mesa de Gervasio. Luis no considero oportuno intervenir, ni siquiera cuando pasaron a su lado, yo creo que dándole una oportunidad a Gervasio. Gervasio le dijo en broma; “estate quieto o te voy a romper las piernas”. También le dijo, “quiero hablar contigo”. Intentó tratar de que le entendiese lo injusto de su parecer, pero de nada sirvió, Xosé no decía nada, solo le sonreía mientras se desentendía, como si la decisión no hubiera sido suya.

images

Gervasio, ya en la segunda vuelta, lo amenazó “de muerte”, mas como un estimulo para ofenderle y que le hiciese caso, que como una amenaza. El sentimiento de indiferencia era manifiesto para todos los presentes, no por que Xosé no tuviera razón, sino por lo vejatorio que creo que nos resultó todo. Xosé seguía caminando, mirando para atrás, sonriendo a Gervasio. Gervasio, ya desesperado por que no le hacia caso, lo llamó  “maricona”. Xosé no le había dado importancia a que le fuese a “romper la piernas” o “a que lo fuese a matar”, pero a lo de “maricona” y con el tono de voz con el que se lo dijo, miró seriamente a Luis, esperando que él pusiera fin a algo que ya no le era tan divertido. Los usuarios seguíamos en silencio lo que acontecía.


Se expulsa a Gervasio, por insultar a una usuaria del Centro y antes de abandonar el mismo, insultar y amenazar al educador que le expulsó en repetidas ocasiones, es necesaria la intervención del vigilante de seguridad, posteriormente golpea la puerta exterior y deja clavadas unas tijeras sobre el timbre. La expulsión hasta valoración posterior del equipo es de 31 días. Fdo. Xosé

El Vigilante no realiza ninguna anotación al respecto en el libro de actas.


Al final, Luis llamó a Gervasio, quien se detuvo y se acercó a él, le aconsejó “que no agravase más las cosas”. Gervasio hizo caso y justificaba su salida “en el respeto que le tenia a Luis”, mientras criticaba “el comportamiento de Xosé”. Gervasio antes de marchar, se acercó a la mesa de Xosé y Silvia, que estaban sentados sonriéndole, volviendo a repetir lo que le había dicho, pero esta vez poniéndole mas sentimiento. En la puerta, con Luis en medio, se despidió “deseándoles nuestra vida y unos Trabajadores Sociales como ellos” y Luis le cerró la puerta antes de terminar.

Luis se volvió a sentar en la mesa de los Profesionales, donde los tres se rieron de todo lo que acababa de suceder. Iuliana, en otra mesa tampoco disimulaba su sonrisa y solo cabe pensar en los motivos que tendría para haberle provocado como lo hizo y que no le importe que ademas lo hayan expulsado “al menos un mes”.

Desde dentro, se oyeron unos golpes, mas con la mano que patadas o quizás no tenia ni fuerzas para dar ni una patada. También voces y el timbre sonar un par de veces. Los Trabajadores Sociales viendo que la cosa aun no se había acabado, volvieron a alegrarse y Luis se levantó, preocupado por ser él quien tenía que dar la cara. La segunda parte no duró mucho, Luis se asomó tras comprobar que no había peligro y volvió a entrar comentándoles algo a los Trabajadores Sociales. Iuliana estaba disfrutando con lo que pasaba y no ocultaba su alegría. El Centro quedó en un silencio sepulcral, solo roto por la alegría de los “Trabajadores Sociales”, que se reían mientras nos observaban a todos nosotros.

A mi ya no se me olvidará más en la vida, la imagen de Xosé, huyendo a zancadas largas, la sonrisa mediocre de Silvia o la desesperación y el estrés que le supuso a Gervasio, que solo pretendía descansar de una mala noche, una mala semana y el comienzo de un mal mes. Gervasio estaba totalmente desolado pensando en lo que esto le supone, él mejor que yo, sabe el calvario que tiene por delante. Acaba de perder todas sus cosas y ahora tiene que volver a conseguir otras nuevas, pero sin dinero. Se le veía derrotado, pensando en que iba a estar derrotado, hasta conseguir lo básico, y así hasta conseguir lo que acababa de perder, y por que no decirlo, lo que ha dejado de ganar.

A Iuliana, en ningún momento nadie le preguntó cuál era su responsabilidad en que Gervasio, que se había sentado solo en la mesa, hubiera perdido los estribos gritándola. Xosé no observó ninguna relación, causa-efecto. A las rumanas no les importan las expulsiones de los Trabajadores Sociales de dos días por insultos, o dos días por hablar alto, aunque dentro de la Normativa vigente, lo que acababa de hacer no esté tipificado.

Yo me quedo flipao con el sistema Educativo de los Profesionales.


La expulsada insultada con anterioridad sale del Centro y vuelve a entrar amenazando verbalmente a otra usuaria. Por lo que se expulsa 5 días. La usuaria es Iuliana. Fdo. Xosé


Iuliana salió afuera a seguir, pese a que Xosé, Silvia y Luis le recomendaron que se quedase, pero Gervasio ya no estaba en las inmediaciones, que Iuliana volvió a entrar al Centro y la tomó con Almudena, hasta que finalmente, Xosé la expulsó 5 días por amenazar a gritos a Almudena.

Si a mi me hubieran contado esta historia, daría por hecho que el Trabajador Social se replantearía la expulsión del usuario. Habiendo conocido este Centro, no será así. Lo único cierto es que la provocación de Iuliana, le supone a Gervasio la expulsión y veo claro que es incuestionable. “Gervasio debía de haberse aguantado un poco más”, como diría Saturnino. Que despropósito más grande, que a un drogadicto que está intentando dejar las drogas y que ahora se dedica a jugar al póquer por las mañanas, le vayan a hacer esto. Ahora solo tenemos que esperar a que se reúnan y decidan cuanto tiempo va a estar expulsado finalmente, de momento nos han dicho que Gervasio no podrá entrar en un mes.


  • 14/5/10 Se llama a Plagaastur por que aparecen numerosas hormigas en la zona de la cocina y en el almacén, vendrán el lunes a las 19:50. Fdo. Silvia
  • 14-5-10 PERMANECE EL CENTRO CERRADO DESDE LAS 17:05 HASTA LAS 18:40 POR ESTAR EL AFORO DE USUARIOS COMPLETO. FDO LUIS

14-5-10


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