<Lunes, 1 de marzo 2010

DIA 5

Me ha tocado en la misma habitación que al sueco. Hemos estado hablado hasta la madrugada de los Albergues, los Trabajadores Sociales, del carácter de la Trabajadora Social Luisi y de su necesidad de estar unos días mas en el Albergue, ¿y quien no? No sé ni cómo subí al comedor a desayunar esta mañana de lo poco que dormí. Estuve sentado con Sven, que tenía ganas de seguir llorando e intenté seguir consolarlo mientras desayunaba, cuando la Trabajadora Social se acercó a nuestra mesa y nos informó a los dos, “que Luisi no iba a venir hoy por que estaba muy ocupada en Oviedo”. Yo me quedé con ganas de conocerla, en cambio Sven respiró tan aliviado que me hizo gracia. Marchaba disparado a empezar mi nueva vida, cuando la Trabajadora Social me llamó desde la ventana para darme 20 fotocopias de mi Curriculum que le pedí ayer, para añadir a las que tengo en el coche del Centro de Empleo Europa.

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Avilés no es muy grande y gracias a los planos que traen las PÁGINAS AMARILLAS, me he marcado para estos tres días, la visita a todas las empresas que me pudiesen contratar con mi experiencia. El fin de semana me resultó muy fácil recopilar las que me ya me interesaron, como sumar cualquier otra que pudiesen necesitar ayudantes. He sumado otros sectores, como ett´s, hostelería, andamiaje o trabajos verticales, que aunque ya sea viejo para estar colgaó, estoy dispuesto a aceptarlo momentáneamente hasta que salga algo mejor. Ser un experto en buscar trabajo tiene sus ventajas en la seguridad de encontrarlo, pero el inconveniente de conocer las limitaciones de estas fechas. Febrero ha terminado y en un mes será Semana Santa. Si en los próximos quince días nadie me contratase, tendría que esperar otros quince días después de las fiestas, o incluso hasta el verano, para tener alguna oportunidad real. Otro inconveniente, que a lo mejor no lo es, es que cuando recibí la llamada de la Celestina y quise marcharme de casa de mi madre, ya empece a buscar trabajo con este sistema por Oviedo, Gijón, Mieres y Avilés. Tampoco se trata de buscar, cuando de lo que se trata es de que te llamen, pero estoy obligado a intentarlo.

Me puse en marcha y cruce la Ría de Avilés por el metálico puente de San Sebastián, para pasar a la ribera del Centro Cultural Internacional Niemeyer y llegar a la P.E.P.A., donde repartí los Curriculums previstos y alguno más. Ha sido desolador no ver actividad laboral alguna, ninguna esperanza. Aunque no tenia pensado ir hasta los talleres del GRUPO DANIEL ALONSO, que es puntero en Energías Renovables a nivel internacional y tiene otras Divisiones en toda clase de sectores, fui y dejé un Curriculum en el puesto de Seguridad de la entrada. Como tenia tiempo, me acerqué también hasta la planta siderúrgica de ACELOR MITTAL, antigua ENSIDESA, a sabiendas que nunca me llamaran de aquí sin tener un enchufe en el Comité de Empresa.

He terminado de dejar Curriculum mas rápido de lo que me había imaginado, que he tirado para adelante y cruce el puente Azud para volver por el otro margen de la Ria, por la Ruta del Acero y ver así las esculturas que han colocado en la Senda Verde. Volví charlando con un jubilado de ENSIDESA, que me contó el panorama laboral regional desde el pesimismo, hasta que llegamos al puente de San Sebastián que se arrancó con unas estrofas que recojo aquí: “Puente Metálico// Mucho hierro por arriba// Mucho hierro por abajo// y si todo en el hierro estriba// Que lastima de trabajo“. Menudas ocurrencias tienen los de ENSIDESA con el trabajo, con tal de que no les pillé debajo.

Llegué al Albergue a las 13:00, la hora de la comida. Esta vez el Comedor estaba menos concurrido de “internos” que en el desayuno, pero con los mismos “seguimientos”. La comida se ganaba criticas y felicitaciones por igual. Algo maravilloso de oír. Las criticas se extendía a todo y todos, en un ambiente de paz que me sorprendió por ameno.

Después de comer me fui a dar un paseo largo, intentando pedir algún cigarrillo, hasta que llegué a la Biblioteca a leer el periódico y jugar en Internet al ajedrez. Cuando se me pasó la hora en la Mediática, me fui a dar una vuelta mientras paraba a cualquiera que fuese fumando y así hasta que abrió el Centro de Empleo Europa para conseguir las mejores copias de mi Curriculum, que da que pensar si no conocen la fotocopiadora gratuita del Centro. Hoy no estaba la sustituta del otro día y si conocí a la Monitora fija que es un poco borde. “Solo me puede dar 5 fotocopias al día” y por insistirle, me advirtió de que “iba a llamar a la policía”.

Al regresar al Albergue, Sven me recordó que “tenía que pedirle ropa a la Trabajadora Social”, quien “me autorizó a bajar al ropero en la planta baja y que cogiese lo que necesitase”. Le dio las llaves del cuartito, a un chico joven que no lo he visto estos días y me mandó que le acompañase. Al abrirme la puerta, me pongo a observar las estanterías con cierto pudor, hasta que el chico me advirtió que “había bajado antes, lo había revisado todo y no había visto nada que valiese la pena coger”. Pensé que era un Voluntario de los que salen por la televisión, pero me volví a equivocar, es un conductor que han cogido en un control de alcoholemia y está haciendo Horas a la Comunidad. El sueco también necesitaba ropa, que cuando apareció en el cuartito, me di cuenta que me había utilizado como caballo de Troya y no es necesario decir lo poco que me gustó que me utilizase de semejante modo. Cuando Sven se ha dado cuenta de mi disgusto, ha sacado dos camisetas limpias de su mochila y me las ha regalado, que ha conseguido hacerme sonreír.

Mientras cenábamos a las 20:00, la Trabajadora Social me ha preguntado “si había encontrado ropa de mi talla” y le dije la verdad de la ropa que tenía abajo. Me ha dado la razón y me ha indicado que los lunes y los jueves a las 16:00, abre un ropero, también de Cáritas, donde comentarles mi situación y allí me darán toda la ropa que necesite”. Lo que más prisa me corre son los calzoncillos y los calcetines, que desde la emergencia en la madrugada y ayer haber tirado los calcetines con los que vine, llevo varios días sin cambiarme. El lunes tengo muchas cosas que hacer, que ahora que Sven me ha regalado las camisetas y que no me importa estar unos días más sin ropa interior, aprovecharé el jueves para ir al Ropero y saber como funciona el reparto de ropa. Mientras Sven y yo estamos solos en la sala viendo la televisión, no paro de darle vueltas a lo difícil que me está resultando todo.


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<Martes, 2 de marzo 2010

DIA 6

A pesar de que hoy era su último día en el Albergue, Sven estaba contento cuando nos despertaron a las 8:00. Bajamos a desayunar a las 8:10 y cuando terminamos, se levantó a pedir permiso al Trabajador Social gay, “para poder hablar con la Directora sobre su renovación”. El Trabajador Social le contestó “que esperase a que llegase Luisi”, para después acercarse hasta nuestra mesa y decirme a mi que “no me marchase sin hablar con la Directora”. Todos quedamos pues, esperando a que llegase Luisi.

Llegó la Directora y el Trabajador Social fue a hablar con Luisi a su Despacho, volviendo para decirle a Sven “que Luisi lo quería ver”. Salimos del Comedor y me quedé esperando mi turno en la bancada de afuera. Sven entró al Despacho y dejó la puerta abierta, se sentó y se pusieron a hablar. Ya desde el primer momento, Luisi le puso mala cara, que según pasaban los segundos fue en aumento. La Directora, que estaba enfrente mía, no sé cómo se atreve a mirar a nadie de esas formas. Quizás, ¿conozca al sueco y el sueco no sea tan legal? No lo sé. Solo se que Sven no había podido hablar mucho, cuando Luisi lo puso a caer de un burro.

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Aunque Luisi sabía que la estaba mirando, no se cortó ni un pelo. Sven salió llorando y entré a hablar con ella, dando desde el principio por cierto los rumores que había oído de ella. Esperé que esa tía no se equivocase así conmigo. Aunque estaba medio dormido, mi entrevista también fue corta. La Directora empezó a preguntarme suavemente, preguntas fáciles, hasta que me preguntó el motivo de que estuviese en el Albergue y mi contestación fue la Denuncia. Luisi quiso seguir indagando con preguntas precisas, que quise evitar, hasta que le contesté con el meollo de la cuestión, “fue mi madre” y “le di una bofetada”. La tía se me río en mi cara y me estampó, “pues no haberle pegado”, que me quise justificar con “el golpe que me dio ella primero”, en estas me sonrió para decirme, “dependías de ella”. Me estaba empezando a volverme loco con sus impertinencias, cuando se desentendió de mi dirigiéndome “a que fuese a mi Unidad de Trabajo Social de Oviedo”, que ella mencionó como “U.T.S.” y me mandó salir. Muy pocas veces, una persona con carácter me había dado tan mala impresión, más aún, cuando salí de su despacho me dedicó una sonrisa que no me gustó nada. Nada me habló de renovaciones, ni de salidas. Cuando bajé a la calle, Sven estaba esperándome para despedirse y “me invitó a marchar con él a probar suerte en los Albergues de Galicia”. Le di un abrazo y le deseé buen viaje.

Dejar Curriculum en la P.E.P.A. era el plato fuerte para ayer y si no hubiera terminado, para hoy. Hoy solo tengo que hacer la zona del Muelle y la avenida Conde de Guadalhorce, que si ayer fue triste ver el Polígono nuevo, más triste me parecieron los Talleres de hoy. Me puse a andar dando un paseo, intentando tardar por que estaba viendo que iba a llegar demasiado temprano al Albergue y tendría que estar sentado en la Sala de la Televisión, sino quería estar sentado en la calle. En el Polígono de las Arobias, descubrí el Aulario de Formación de la FUNDACIÓN METAL. Hablando con el Profesor que allí estaba, me habló de su sede en la calle Jovellanos y en qué me podrían ayudar allí. Con algo pendiente para hacer por la tarde, me fui a dejar Curriculum hasta San Juan de Nieva y regresé bordeando la antigua fabrica de CRISTALERÍA ESPAÑOLA, hoy SAINT GOBAIN CRISTALERÍA, yendome a comer a las 13:00, después de haber hecho mi trabajo.

wefqewfDespués de comer me senté en el parque del Muelle, que está al lado del Albergue, a ver el pedestal al Adelantado de la Florida y pensar, ¿como puedo hacer para conseguir dinero para salir de esta situación? No se me ha ocurrido nada, en la certeza que todos los que hayan estado previamente aquí lo habrán intentado todo y seguro que fueron mas atrevidos de lo que yo soy. Lo único que se me ha ocurrido sería la venta ambulante, pero me ha desilusionado solo de pensarlo. Todo de lo que se pudiese sacar dinero estará quemado por los inmigrantes, que a su llegada a España se plantearían esta pregunta. También pensé sobre ¿como conseguir un sitio para dormir? y las únicas formas que se me han ocurrido sería conociendo a alguien o okupando. Todo lo que se me ha ocurrido pueden ser más problemas que soluciones. Marché al Centro de la FUNDACIÓN METAL, centrándome en lo prioritario, pero no estaban las Orientadoras Laborales y la Conserje me mandó pasarme mañana. Vaya forma de perder el tiempo y las pocas energías que tengo.

Un nuevo Trabajador Social, a la hora de la cena, me ha dicho que “hoy y mañana podré dormir en el Albergue y pasado mañana tendré que salir del Albergue”, y se ha alejado. Pensé en ir detrás de él a pedirle explicaciones, pero sentí su honestidad. La decisión está tomada y no ha sido cosa de él. Me ha roto los esquemas. Parece ser que a efectos administrativos, gracias a que al Trabajador Social gay no me apuntó mi entrada el domingo, empecé a contar desde el lunes. Así que mañana estaré todo el día en Avilés haciendo lo que tenia pensado y pasado mañana iré a Oviedo, aunque no me guste volver a la ciudad donde estoy empadronado y he nacido. Me fui a ver la tele, que hasta ella tiene una habitación.

Muchas veces me he sentido rechazado, pero que te rechacen de un lugar de rechazados, es rechazable. Cuando llegué a Avilés pensé que tendría cuartel, pero no ha sido así. Ahora veo que si no fuera por que dejé los Curriculum, esto hubiera sido una gran perdida de tiempo. Visto lo visto, ahora veo lo que Sven debía de sentir. Cuando llegué aquí, creía que me ayudarían con “algo”. Cuando llegué al Albergue no me imaginaba que ese “algo” sería solo dormir tres días al mes. Me siento peor que uno de esos que se hipotecó hasta las trancas y ahora su Banco le quiere desahuciar de su casa, con la diferencia que yo nunca cumplí más de tres meses los requisitos que pedían los Bancos para comprar nada.


<Miércoles, 3 de marzo 2010

DIA 7

Me cambiaron a otra camareta, con Amadeu, un portugués de 60 años que lleva muchos años en los Albergues. “De Albergue, en Albergue”. Nada mas entendí esto, cualquiera podría imaginarse lo que se me pasó por la cabeza, pero por ese motivo me gustó mucho que nos pusiesen juntos. No me quiso dar ninguna confianza, por tanto, tampoco se tomó él ninguna. Cuando despertamos esta mañana, me invitó a un cigarrillo que fumamos esperando en la camareta, como premio “por haberme estado calladito durante toda la noche”.

Subimos al piso de arriba y desayunamos junto a los demás “internos”, mientras los “seguimientos” seguían sirviéndonos. Esta mañana tenían los típicos problemas de convivencia entre ellos. Los “seguimientos” estaban enfadados con un moro joven, a quien acusaban de escaquearse de sus responsabilidades, quien por su parte, no aceptaba sus criticas y quizás no le faltará razón. índiguligyigyiceEl desayuno fue ameno viendo como discutían en el comedor, midiendo las palabras, hablando educadamente, trabajando ostentosamente, como si la discusión tuviera un fondo importantísimo, más allá de hacer las simples tareas domésticas comunes que tienen designadas. El moro tiene una cicatriz en la cara que le estigmatizará toda la vida, ya que le da una pinta de callejero que no puede con ella, que luego no coincide con su sonrisa sincera, condicionada seguramente por una situación de desarraigo. El chico tiene ademanes de chulo, pero que se puede esperar de un marroquí de 19 años en una convivencia semejante, si sólo tiene 19 añitos. La verdad es que a mi, el chaval me dio mala impresión desde el principio, pero ahora qué se como funciona esto, mas todavía, más por envidia que por otra cosa, al verle disfrutando de haber conseguido a lo que ahora yo aspiro. Durante un momento, me sorprendió que me alegrase de verle discutir, solo en la ilusión de que lo echasen y fuese a quedar una plaza libre. Me ha sorprendido muchísimo pensar algo semejante, cuando jamás lo pensé en ningún trabajo y mi Vida Laboral es un fiel reflejo de ello. Lo que nunca pensé por un sueldo, hoy lo pensé por una cama. Que pena me daría si me traicionase a mi mismo. Yo voy a salir de aquí sin traicionarme. Yo no voy a volver a pensar así. Después de este pensamiento, mire a los nuevos “internos” mientras desayunaban y no pude evitar acordarme de Sven y la impresión de veterano que me dio, que quizás les causé yo a ellos, con la sensación que debía de tener Sven conmigo, que sería la que tengo ahora yo con ellos.

Curiosamente los “internos” asturianos que ahora están en el Albergue, interactuan diferente con los “carrilanos”, como si fuesen distintos a los “externos”, como si nos lo hubiéramos ganado, como si los “externos” nos tuvieran envidia, como si estuviésemos de fiesta en un Pub´s. Los “internos” que residen en Avilés conocen a los “externos”, aunque sea de lo mismo que yo, pero se relacionan con los “carrilanos” como si de un intercambio cultural se tratase y de paso, si consiguiesen algo de ellos, pues mejor que mejor.

Así salí a hacer las últimas empresas, que eran las Oficinas de las Empresas dentro de Avilés. Empece por los barrios mas alejados, comprobando que Avilés es una Villa pequeña y muchas de las direcciones que agregué este fin de semana son casas particulares de Autónomos. Me permití ir al Albergue a las 11:00 a tomarme un café. En el segundo ring dejando Curriculum, el fallo fue que han cerrado la mitad de las Oficinas que están publicitadas en las PÁGINAS AMARILLAS de este año. Por un lado fue un fracaso, pero organizativamente fue un éxito. Un éxito por sacrificarme un par de días durmiendo en el coche y un éxito de planificación hasta el miércoles, aunque resultase que con este día extra, no me hubiera hecho falta y ahora no se que hacer esta tarde.

Andando, vi la Oficina del INEM de la calle González Abarca y entré a volver a preguntar por las ayudas de 400€ de Zapatero. La solicité hará tres meses en la Oficina que me pertenece de General Elorza en Oviedo, pero entonces “no me pertenecía al estar empadronado con un familiar directo con ingresos superiores a los fijados”, información que me sirvió para descubrir que mi madre debe cobrar más que “una pequeña pensión”, otra de sus mentiras y de como me ayudaba a relentín con su dinero, o más bien con el dinero que le dejó papá. Ahora este inconveniente no existe y para acreditarlo, tengo la Orden de Alejamiento a 300 metros. Me preparé para tener que hablar sobre la Denuncia y me atiende una Funcionaria, a quien le informo que “mi situación legal ha variado, para saber si con algún papel del Juzgado se pudiese hacer algo”. Tras explicárselo brevemente, la Funcionaria me ha dicho que “no” y me ha recomendado “empadronarme en otra casa, aunque sea mentira que vivo ahí”. Sali y me fui al Albergue a comer y pensar en su solución. ¿Quien va a empadronar a un desconocido en su casa viendo que estas cosas pueden acarrean consecuencias negativas? Sin contar el esfuerzo tremendo que supondría tener que convencer, por mi interés, a alguien que no ganaría nada.

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Esta tarde ha sido un coñazo constante, un minuto tras otro mirando el reloj para que fuese la hora y pasase el día. No me apeteció estar en la Sala de la Televisión, por no estar con los “externos”, que resumiendo, no dejan de ser todos los marginales de Avilés cuando no duermen en el Albergue. Como no me apetecía ver a la Monitora fija del Centro EUROPA, como no me apetecía ir a la Biblioteca por que la cabeza mía no aguanta más de una hora enfrente de un ordenador, como estaba cansado de andar, me fui a la sala de la televisión, mi nuevo mundo.

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Cuando subí al Albergue, me encontré que había otra Trabajadora Social que no ha estado estos días. Cuando me dio el kit desechable para ducharme, estuvimos hablando de todo un poco, que incluso me vino a confirmar lo que los “carrilanos”, “internos” y “externos”, ya me habían dicho. Cuando se enteró de mi situación actual me miró con cierta lastima, que en su caso no me pareció tan mal, como la pena que le di a aquellos “pobres” que madrugaron más que yo el primer día. No pude evitar sonreírle al verle su preocupación y quise tranquilizarla. Me sentó súper bien ver a alguien normal preocuparse por mi , tanto, que sin pedírselo, llamó desinteresadamente al Albergue Municipal de Oviedo, que lo gestiona también Cáritas, para conseguirme que me reservaran una plaza para mañana. No me podía creer la gran suerte que tenia, pero me dejó una sensación que creo que me es innecesaria. Cuando entré en el Albergue, creí que me iban a solucionar la papeleta y ahora siento un excesivo agradecimiento por esta dádiva por que todos me han dicho, “que estas cosas no las hacen”, y por tanto es de agradecerle. No hace falta decir lo súper contento que me puse cuando terminó la llamada telefónica y me mandó “ir tranquilo a cenar al Comedor, que ya tenía plaza reservada en Oviedo”. Me dejé de preocupar de a que hora llegaría a Oviedo, si no podemos salir del Albergue hasta que nos despierten.

Mientras estuve cenando, no pude dejar de pensar en como podría agradecerle a la Trabajadora Social su gentileza, sin tener nada y aunque en verdad no me ha dado nada, su amabilidad me ha parecido un todo. Tuve que dejarlo de pensar matemáticamente, sobretodo cuando el resultado es infinito sin tener nada que regalarle. Sentado en la Sala de la Televisión, me arrimé a Amadeu, quien hablando sobre el tabaco me planteó la mendicidad como algo “necesario cuando lo necesitas”. Me lo planteó de una manera que me tuve que escudar “en no querer hacerlo por principios, que no por necesidad”. Amadeu no es un mendigo, parece más el abuelo de alguien. Como no quería contarle lo mio, no le pregunté por lo suyo.

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Cuando íbamos para la camareta nos encontramos con que a un borracho, “le habían robado el teléfono móvil de su camareta”. Como estaba dando voces y la cosa no iba con nosotros por que nos vio que estábamos en la Sala de la Televisión, nos fuimos a acostar hasta mañana.


<Jueves, 4 de marzo 2010

DIA 8

He despertado antes de la hora, inquieto por la mudanza y Amadeu me ha regalado un cigarrillo mientras recogía lo poco que dejé pendiente ayer. Me volví a tumbar a fumarlo hasta que fuese la hora y pudiésemos salir de la habitación. Hemos estado hablando y aunque aún es prematuro para comprender todo lo que me ha dicho, Amadeu me ha dado alguna pincelada más sobre mi nuevo mundo.

“En la calle hay mucho hijo de puta suelto”, como si a mi me fuese a gustar que me vieran con ellos, como si yo fuese a hacer tratos con nadie de por aquí, como si yo no me los oliese. “Todo pasa por los Trabajadores Sociales”, que aunque soy reacio a que quede constancia de ello, no me queda más remedio que hablar con ellos para que me ayuden. “Hay mucho hijoputisimo en los Trabajadores Sociales”, pero a mi esto no me va a afectar, lo único que quiero es conseguir un trabajo para dejar atrás mi pasado. “Aquí no nos tratan a todos por igual” y me parece relativamente bien, aunque la reserva en Oviedo o el día de más, contrasten con que no me renueven. Y que en definitiva, “que lo que voy a ir comprobando no me va a gustar nada”. Me gusta que me hablen claro, pero hoy me he quedado boquiabierto oyendo su opinión. En resumidas cuentas, recién despertado, por fin alguien me contestó sin tapujos lo que quería saber, tranquilizándome del todo con una imagen tan negativa, que sería para no levantarse de la cama si pudiese quedarme en ella. Me despedí de Amadeu que “hoy no desayuna por ponerse a pedir temprano” y yo me subí al comedor.

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Es extraño estar en un Albergue de indigentes, aquí hay gente mayor y más joven, los hay majos y los hay que mejor ni hablarles, hay mucho drogadicto pesado, los hay guapos y los hay feos, los hay de todos los colores, hasta por haber, hubo un sueco que estuvo muchos años en Benidorm. Se podría decir que no es para tanto, pero la verdad es que lo prefiero a encontrarme solo en una habitación, dándome vueltas la cabeza. Al final marché sin conocer el Ropero de Cáritas que abre los lunes y jueves a las 16:00. Teniedo la plaza asegurada en el Albergue Municipal, podría esperar a que abrieran, pero prefierí marcharme lo antes posible a Oviedo y ver como sería aquello.

Al salir con mis cosas, vi aparcando a la Directora Luisi justo enfrente de la puerta del Albergue, que me fui hacia la derecha para no tener que saludarla. Antes de marchar, me pasé por la Biblioteca a comprobar que no tuviese ningún e-mail. Según me iba hacía la calle Fuero de Avilés a coger el coche, me encontré “trabajando” a Amadeu y aproveché para pedirle el último cigarrillo. Menuda última lección me ha dado; “pedir tabaco también es pedir, que yo para fumar tengo que poner la mano”. Me lo dijo sonriéndome, en voz bien alta, mientras sacaba el paquete y casi me muero de la vergüenza del que diría la gente que pasaba en aquel momento, marchando con la cabeza gacha fumando.

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Mientras conducía, me puse a pensar en que me daría un ataque de nervios yendo caminando por cualquier calle de Oviedo y que por ver a la Denunciante, alguien me recriminase que debía de alejarme a trescientos metros de ella. Volvía a mi ciudad natal, tras menos de una semana que me juré que no volvería nunca más, tras regresar recientemente después de diez años que me juré también que no volvería más. Lo que tengo claro, es que ahora de Asturias no me voy a volver a ir. En Asturias me quedaré hasta que no me sacié de ella después de una década.

Llegué sobre las 10:00 a Oviedo y aparqué en el parking que hay por encima de la calle Bolgachina. Bajé la travesía Armando Collar y me abrió la puerta una Trabajadora Social, a quien me presenté como “el chico del Albergue de Avilés”. Primeramente, “no era Trabajadora Social” y segundo, “a nadie se le reserva plaza por que es muy injusto con las personas que esperan desde las 8:00 en la puerta”. Me quedé cortado y me parece que mi gesto me ha congraciado con la Conserje, que se llama Pili. A mi la cara de Pili me suena de algo y si no, apostaría que es una mujer campechana del occidente asturiano, que es muy buena presentación. Como el famoso Trabajador Social Marcos estaba ocupado, Pili me mandó que fuese a desayunar al Centro de Día, que está en el patio del Albergue. Como no quería volver a meter la pata con ella, fui a conocer el Centro del que ya me habían hablado.

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Al abrir la puerta del patio del Albergue, me separaba del Centro de día un patio de 10 metros por 20 metros de ancho, con mesas a los lados y tres personas consumiendo tabaco. Saludé a los parroquianos y entré a la moderna edificación, con todo el frontal acristalado y su puerta de entrada en medio de la cristalera, sin duda, realizado por algún Estudio de Arquitectura. Dentro del Centro había sobre diez personas y dos Trabajadoras Sociales con batas blancas. Una de las trabajadoras Sociales cuando me vio, debió de verme la cara de perdido que tenia, que cuando entré, me saludó sonriéndome. Su cara parecía que dudaba si era una visita o un indigente, que no recuerdo con que sutileza salió de dudas y me hizo más llevadera de lo que esperaba la entrada. La otra Trabajadora Social sacaba en ese momento; dos termos y la bandeja con azúcar, cacao, vasos desechables y un bote cilíndrico con galletas maría, lo mismo que en Avilés. Aproveché para servirme mi primer cola cao y me senté a ver la tele.

En estas entró Pili a avisarme y volví al hall de la entrada donde está el Despacho del Trabajador Social. Con Marcos, el Director del Albergue, un asturiano de 50 años, he hablado nuevamente de todo lo que hablé en Avilés. Esta vez me resultó mas fácil empezar a hablar, después de haberlo hecho antes de ayer, con la diferencia que Luisi utilizó la zorrería preguntándomelo y a Marcos se lo conté yo directamente para zanjar el tema. Me supongo, que los Directores de dos de los tres Albergues de Asturias, contrastarán entre ellos la información, sobretodo si los dos pertenecen a Cáritas y todos conocemos la precisión de la Iglesia, las ventajas de Internet, la operatividad de los ordenadores y las posibilidades telefónicas. Me ha preguntado “por el trabajo” y le dije que “en un par de semanas tenía una entrevista en IMASA“. Me sonrió a lo zorro con su ojo bizco y en vez de cinco días, “me ha dado hasta el día 12 de marzo”, el día que le dije que tenía la entrevista. Eso si, me ha advertido, “si no consigo el trabajo, me tendra que echar por que hay mucha gente”, y me sonó a ultimátum. La entrevista duró poco y respiré medio satisfecho cuando me mandó salir. Creo que conseguir un trabajo a estas alturas, es difícil para mi, pero más difícil lo es para la mayoría de los “internos”, que no he entendido bien el motivo de darme un ultimátum, entre “carrilanos” que van “de Albergue en Albergue”. No siento ni una pizca de agradecimiento.

En la comida no pude evitar por menos que sentir nostalgia de mi vida pasada y todo por ver desde dentro el famoso Comedor Social del Albergue de mi ciudad natal, cuando las veces que lo habré visto sería tumbado en la casa de mi padre, viendo Panorama Regional, antes del Telediario, después de haber comido.

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Tenía pensado quedarme hasta las 16:00, que abre por la tarde el Centro de Día, sentado en el pasillo que cruza el hall de entrada, pero me enseñaron la sala de la televisión del Albergue y desde allí vimos el Panorama Regional. Cuando conocí el Centro de Día estaba esperando a la noche, para saber si aquí podríamos ver hasta el final la película “Los fantasma de mis ex novias” (2.009), que he comprobado que termina a las 23:40. Ahora estoy desconcertado, han jodido el patio interior del Albergue para poner el Centro de día con una Sala de Televisión, un Despacho y una Consigna, cuando ya había una Sala de Televisión de parecido tamaño y donde poner el Despacho y la Consigna. Me imagino el motivo, alguna Subvención del Ayuntamiento que había que gastar. A mi forma de ver las cosas, me parece un despropósito lo que han hecho en el patio, pero creo que en todos los sitios es igual, aunque aquí malgastar el dinero sea mas delito que en ningún otro lado.

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Por la tarde no he salido del Albergue, no quería por nada del mundo encontrar a nadie conocido, ni mucho menos a alguien conocedor de mis circunstancias. Estuve esperando a la hora de la cena, entré el Centro de Día y el patio, el patio y el Centro de Día, el Centro de Día y el patio, hasta que al final, después de cenar, solo quería dormir y ver que pasará mañana.


<Viernes, 5 de marzo 2010

DIA 9

Esta mañana me he levantado de la cama optimista. Estos días he estado tan pendiente de intentar adaptarme a las normas de los Servicios Sociales y de convivir con los demás usuarios, que no he tenido ni tiempo de pensar en mi vida pasada, algo que sabia que ocurriría cuando hubiera marchado para siempre de la casa de mi madre. Ahora toda mi ilusión reside en los próximos días, en la ciudad donde estoy empadronado, de donde soy. Ya me veo como “seguimiento” y veo beneficioso tener la ayuda especializada de Cáritas para conseguir una habitación y quizás, un trabajo de los que hay reservados para el Colectivo en Riesgo de Exclusión. Considero las políticas sociales que impulsan proyectos tan humanos como este Albergue, como algo muy positivo, constructivo e imprescindible.

Veo fácil que el Trabajador Social Marcos me valore positivamente, después de comprobar que como norma “a nadie le reservan una plaza de un Albergue a otro”. Esto lo he visto muy bien para mi, pero pensándolo por otro lado, lo veo una putada para los demás. Si yo no tuviese coche y si la Trabajadora Social no hubiera tenido la deferencia de haberme reservado una plaza, con la otra norma de que “está prohibido salir del Albergue hasta las 8:00”, me habría dado pena de mi mismo ir yendo a Oviedo en el autobús, a sabiendas de que como el Albergue no estuviese desocupado, estaría obligado a pasar otra noche más en la calle y al día siguiente tener que ponerme en la puerta.

El Albergue de Oviedo se llama Cano-Mata-Vigil, que debieron de ser sus impulsores. Tras su puerta de entrada hay un recibidor, con dos puertas a los lados; la puerta de la izquierda es la conserjería, que tiene una ventanilla desde donde te atienden y la puerta de la derecha es la del despacho del Trabajador Social. El recibidor tiene de frente la puerta del patio y lo separa una galería ancha con bancos y maceteros de piedra, que hacia la derecha, la galería te conduce hasta el comedor y el ala del edificio de las camaretas de los “internos” y hacia la izquierda, la galería te dirige hacia la enorme Sala de la Televisión y el ala de camaretas de los “seguimientos”, que dispone de ascensor. Al Patio le dan las ventanas de la galería, del Comedor y de la Sala de la Televisión. Alrededor del Patio hay algunas plantas, la mayoría geranios.

El Centro de día se llama Calor y Café, es totalmente independiente del Albergue y lo gestiona también Cáritas, aunque suene ridículo, si no fuera seguramente por que recibirá una Subvención distinta a la del Albergue por parte del Ayuntamiento. El Centro de día tiene un Sala de Lecturas con su televisión y al fondo las Trabajadoras tienen su Office para prepararnos el desayuno, es el único acceso para el Despacho de su Trabajadora Social y unas taquillas para que los “externos” guarden sus pertenencias bajo ciertas restricciones. Encima del Office, subiendo unas escaleras,te encuentras el baño que tiene 3 wateres y 3 duchas, que la Trabajadora Social te da un kit parecido al de Avilés.

Todo el día me lo he pasado dando “vueltas” por el interior del Albergue y he tenido la oportunidad de conocer a los dos internos indefinidos del Albergue, que están todo el día dando vueltas en la galería, saludando a cualquiera que entré de la calle. Los dos son gitanos y los dos son muy sociables, hasta cierto punto. Una se llama Sara y al otro lo llaman Nenu, que por algún motivo, Nenu no quiere hablar con Sara y Sara, por algún motivo, entiende que el Nenu no quiera hablar con ella. Sara tiene 83 años, viste de negro y lleva la cabeza cubierta por un pañuelo, está entrada en carnes y como le cuesta andar, está sentada en el banco más próximo al comedor para entrar de las primeras, que le confiere cierta picardia por haber encontrado el sitio más idóneo en sus circunstancias. Está todo el día sentada, salvo que algún trabajador le ofrezca algo que la pueda interesar, que se levanta lentamente, pero con muchísima ilusión, para acercarse con su peculiar paso y su cachava. Sara me hace mucha gracia por que lo que más repite es “que te coman los tiburones”, con su generosa sonrisa forzando su peculiar nariz, que me la imagino como la abuelita del pirata Jack Sparow, de la pelicula “Piratas en el Caribe” (2.000). Por el otro lado, Nenu tiene 42 años, siempre tiene una sonrisa inocente en su cara inocente y no para quieto en la galería hasta que entra alguien por el recibidor, que se nos acerca a pedirnos un cigarrillo o mucho más discretamente para que no se enteren los trabajadores, un porro. Un seguimiento me ha dicho que estaba ingresado en el Psiquiátrico, hasta que lo cerraron y lo trajeron al Albergue por que vagaba por las calles.

Esta noche me enteré de que “las Monjas eran quienes llevaban el Albergue hasta hace unos meses, que lo cedieron a Cáritas”. Me lo dijo un “interno” en el comedor, en la mesa en la que me senté, cuando se lamentaba por la cena que nos dieron, afirmando que “cuando estaban las Monjas se comía mucho mejor”. Puedo entender su afirmación, conociendo la fama que tienen las Monjitas de buenas cocineras, pero el otro “interno” que estaba sentado con nosotros a la mesa se lo cuestionó, posiblemente por que sea un “carrilano” desagradecido, que encima no estará contento con todo lo que nos dan. Después de cenar y después de no conseguir que alguien de los que fumaban en el Patio me invitase a un cigarrillo, me he subido a la habitación para quitarme el mono. Ayer dormí solo en la habitación y hoy también. Ayer después de subir de la Sala de la Televisión, me sentí dichoso cuando comprobé que tenia la habitación para mi solo, hasta que me quedé dormido. Hoy estuve intranquilo acostado hasta las 00:00, pensando con quien de todos los que estaban en el comedor me tocaría compartir la habitación esta noche. Parece ser que el Trabajador Social Marcos está teniendo cierta consideración conmigo, aunque me haga sentir mal que deje a una persona sin cama para que esté yo tranquilo, por que la verdad, me vino muy bien dormir con Sven y Amadeu, para olvidarme de mi madre.


<Sábado, 6 de marzo 2010

DIA 10

Esta tarde, me he querido sentar e intentar deshilachar, el recuerdo que tengo siendo yo un niño, de una vez que mi padre me trajo a este Albergue. En el calabozo me acordé de ello, mientras pensaba en que iba a hacer cuando saliera, pero esta tarde me ha apetecido pensar detenidamente lo que me diría mi padre en el día de hoy. Debía de ser por 1.980, yo tendría cuatro años, Manuel aprovechó que íbamos de visita a la casa de un matrimonio de exiliados republicanos, que vivían en el edificio al lado de donde tengo aparcado el coche. Aunque yo era muy pequeño, me acuerdo que era una noche oscura, sobre las 20:00, con el alumbrado público impregnándolo todo de color amarillo. Picó a la misma puerta que sigue estando aun hoy y nos abrió una mujer sonriente a quien le entregó unas bolsas que llevábamos, la cual, tras agradecérnoslo, cerró la puerta sin más. No pude evitar preguntarle a mi padre, que fue Policía Municipal en Oviedo hasta que se jubiló en 1.985, por aquella casa y por la gente que vivía dentro. No he conseguido recordar exactamente sus palabras pero iban en el sentido, “que allí vivía gente que les habían tocado malas cartas en la vida, que nunca me podía reír de ellos, ya que yo también podría acabar así”. Y ahora estoy yo aquí, sin haberme reído.

Mi padre se ensañó siempre en su preocupación de “que estaría solo en el mundo, cuando “ellos” faltarán”. Hoy he llegado a creer que se equivocó, no por él, aunque no fuese el mejor padre del mundo, si no por que ahora pienso en como hubiera sido mi vida sin mi madre, y aunque no lo he visualizado del todo, si he sido consciente de lo maravillosa que pudo haber sido y todavía puede ser, con las cartas que me han tocado a mi. Otra de las preocupaciones de Manuel, basado en su experiencia como policía, eran los Antecedentes Penales, y la importancia que podrían tener en el futuro. Quizás se reiría si se enterase que fue mamá, después de todo, quien se considera una victima de nosotros y quien me ha criminalizado de por vida.

Lo he estado meditando en mi cabeza, recordando la reacción de mi padre, cuando con 16 años y llegué a su casa llorando por que mis primos me acusaron de “que pegaba a su tía”. Nunca había visto a mi padre enfadarse con mi madre tanto como aquel día y pese a que se lo preguntó delante mía, la contestación que le dio mi madre fue negar saber nada de este asunto, muy al contrario que ahora. La única baza que siempre me he arrepentido de no haber utilizado, fue la de no haberle comentando también a mi padre la conversación que había tenido quince días antes con Javi, el cura de la Parroquia del Cristo de las Cadenas. Ahora lo tengo que pensar después de que la Celestina hace un par de meses, me haya venido con el cuento hablando con ella por teléfono, “de que mi padre maltrataba a mi madre”, después de doce años muerto.

El origen de la denuncia de mi madre y que usase mi dolor en su beneficio, se remonta a hace 17 años. Todos mis amigos del barrio se habían apuntado a Confirmación, y al final, me apunté yo también. Después de varios meses, el cura quiso hacer un Coro juvenil y en las pruebas de selección fui el único excluido, según él “por no tener oído musical”, diagnostico que ha resultado ser falso. La percepción a la que he llegado, es que el cura veía las consecuencias del infierno en el que vivía, desechándome para no estropear el grupo. Hasta aquí podría entenderlo, pero cuando dejé de asistir a Confirmación, ya que quedaba excluido de todas las actividades del Coro, salvo de la hora semanal de la Catequesis, a los quince días me llamó mediante una vecina. Fui muy contento a verle al Despacho Parroquial. Pensé que me llamaba para dejarme entrar en el Coro y que no tendría que quedarme solo en la Sacristía, donde supuestamente tenía que esperar a que acabasen de ensayar todos los demás en la Iglesia. Entré creyendo que mi ausencia en los últimas reuniones, guardaba relación con la parábola de la oveja perdida, que haría una excepción teniendo en cuenta que no íbamos a ser profesionales. Fue directamente al grano. Su pregunta fue, “¿tú pegas a tu madre?”. No sé cuál pudo ser la cara que le puse. No se si fue de sorpresa, de inocencia o de qué, pero cuando le conteste que “no”, me sonrió y dio por finalizada la entrevista, ya que era el único motivo por el que me había llamado. Entré feliz pero marché… Creo que fue el peor día de mi vida.

Si lo había pasado mal ocultando el infierno que sufría en el colegio, para que nadie se enterase de que me pegaban, ahora era en el barrio, el lugar que siempre intenté salvaguardar, lo que vi desmoronarse delante de mis ojos. Que sensación mas terrible fue. Me dejó totalmente traumatizado. Empece a sentirme incapaz de salir de casa por vergüenza, y ello se hizo mi seña de identidad. Solo me quedaba imaginar, quien más lo podría saber y que a nadie le haría gracia que un hijo pegase a su madre. En cuanto a mi madre, debo decir que siempre estuvo en negativa a aclararlo y ahora entiendo el por qué y ahora creo que le salia rentable ser una supuesta madre coraje. El análisis que hice entonces, sobre la conversación que acababa de tener con el cura, es la misma que me persiste hoy, con la diferencia del shock, los años trascurridos meditando sobre las consecuencias que tuvo o mi estancia en Canarias.Mi regreso debía de haber sido el tiempo de aclarar este asunto con el cura, como le dije mil veces a mi madre en estos años de exilio por “motivos sociales”. Que puedo decir, si estaba en medio de un matrimonio roto, soy hijo único, no tuve lo que se considera familia, imaginarme tropezarme a mis compañeros del colegio me daba miedo y ya en la adolescencia, perdí de vista a todos los amigos de la infancia. Solo me quedé con mis miedo y con una madre dominante que era feliz teniéndome en casa.

Cuando me estaba reponiendo de la entrevista con el cura, fui al Bar de mi tía. A mis primos los había conocido un año antes, cuando tenía 16 años, en el fin de curso del Instituto, cuando todos mis compañeros habían concretado su Bar para celebrarlo, que no quise perdérmelo. Les acompañé, aunque tenia prohibido por mis padres, incluso pasar por delante de su Bar. A pesar de la cercanía del Bar y mi casa, que estén a la misma altura de dos calles paralelas, aquel día, ellos me reconocieron, pero mentiría si dijese que yo les hubiera visto alguna vez. Después de que mis primos me saludaron y nos presentamos, empece a conocer a la primera familia que había tenido nunca, sin contar la visita anual de mis otros tíos que viven en el centro de Oviedo, al lado de Borja, el compañero del colegio que ahora es policía. Cuando se enteró mi padre de que les había conocido, como no sabia que hacer con mis miedos que eran semi-secretos, olvidó las rencillas con su familia y les pidió que “me ayudasen a relacionarme”. Mi padre, ya con 72 años de aquellas, ya no sabia que hacer conmigo y delegó en su única opción, sus sobrinos, eso si, ya me advirtió que “nunca les pidiese nada por que me lo negarían”. La ayuda era estar con ellos y tenerles el Bar limpio gratis. Me quisieron enseñar a ser camarero, pero a la barra le tenia pánico. Jamás me dieron otra cosa que no fuera la merienda, y yo era feliz con el trato, solo por estar con la única familia con la que tuve trato. Luego vinieron las épocas de mis enfados dejando de ir al Bar y sus perdones.

 Los problemas familiares había surgido cuando yo aun tenia meses, al morir mi hermano Luis Manuel, fruto del primer matrimonio de mi padre. Como suele ser habitual, el motivo tuvo que ver con una Herencia, la de mi tío Hernán que fue anticuario en Oviedo. Mi tío tenía pensado dejárselo todo a mi hermano, que vivió hasta los 33 años y padeció un retraso mental. Una vez muerto mi hermano, mi padre creyó que entonces la Herencia pasaría a mi y el final es que mi tío murió unos meses más tarde que su sobrino favorito, dejándoselo todo a mis primos. Según mis padres, uno de sus sobrinos envenenó a mi tío acusando a mi madre “de haber amargado a mi hermano hasta matarlo”. Según mis primos, el rencor de mis padres era gratuito, cosa que dudo, pero desconoceré siempre. La versión de mis primos es que “la voluntad de Hernán fue dejárselo a ellos y que en realidad no había tanta herencia, que incluso ellos tuvieron que poner dinero para pagar sus deudas”.

 Ahora me resulta gracioso que mis familiares, que criticaron siempre la forma de ser de mi madre, con la misma zorrería con la que me sonsacaban a mi las cosas, no solo me acusaron de pegar a mi madre, sino que lo dieron por hecho, me hablaron como hay que hablarle a un maltratador y me perdonaron. Me perdonaron pero nunca olvidaron, ya que después vinieron las preguntas de “¿como me estaba portando con mi madre?”. Meditándolo, la infamia que asegura mi madre es una infamia parecida a la que me tocó a mi, meditándolo es curioso que ellos me acusaran conociéndola. Si tuviera que poner mi relación familiar con todos ellos en una balanza, casi ningún recuerdo tengo bueno. Por el otro lado, veo muchas cosas negativas, que ahora recuerdo un poco exageradas.

Toda esta situación me resultaba tan mala que hui a Canarias con 24 años, muerto en vida. No creo que nadie en Oviedo pueda decir mucho de mi; ni bueno, ni malo, ni regular. Todo me vino dado. Nada se puede decir de estos 24 años, ni en la infancia, ni en la adolescencia, ni en la juventud. Los primeros años en Canarias fueron de felicidad plena y una amiga me inspiró para que invitase a mi madre viuda a pasar “unos días”. Según fueron pasando los años de esta década, sus estancias eran por meses y en el fondo, yo estaba encantado, y en teoría, una madre como la mía debería de haber estado feliz, aunque lo sucedido hace quince días me obligue a replantearme todo lo que pueda creer de ella. En Canarias pese a mis semi-secretos, cuando a alguien intentaba contarle mi extraña relación familiar, siempre me aconsejaban que “arreglara las cosas con ellos”, y eso fue lo que intenté a mi regreso por culpa de la Crisis.

Mi regreso hace seis meses, coincido con una Boda y en el mes que les traté hasta ese día, pude comprobar que había algo mas grave que todo lo que se me dijo, algo imperdonable que se mantuvo durante una década en estado vegetativo. Ahora ya no se trata de lagunas mentales o dudas. Al regresar fui al Bar de mis primos a ver si me podían ayudar a encontrar un trabajo. Me dieron la bienvenida, para después tantearme cierta culpabilidad en “no haberles llamado para darles el pésame por su padre fallecido”, lamentaron no poder ayudarme a encontrar un trabajo y uno de mis primos no perdió la oportunidad de malmeterme gratuitamente contra mi madre. Después llamé por teléfono a la viuda de mi otro tío, que mis otros primos son muy importantes para que alguno me pudiese echar una mano. Me colgó el teléfono tras querer quedar con ella para hablarlo en persona.

Con la madurez que alcance lejos de Asturias, al mes de mi regreso todos nos reunimos en la Boda de la hija del único primo que siempre me trato con cariño, a la que evidentemente fui solo, donde el descaro se me hizo manifiesto para conocer los términos en los que me trataron siempre. Allí pude sentir algo que no sentía desde que me fui a Canarias, algo ajeno a mi que es terrible y que me viene dado de ellos. A pesar de que no lo tenia premeditado, me levanté en medio de la Misa y me fui. Esa sensación no se la pensaba consentir una vez acabada la Boda y no me importó, ni me importan, las consecuencias que también me quieran achacar por ello. Quizás, debieron haberme evitado que me sintiera incomodo cuando ellos no eran los Novios. Si a ellos no les importó, a mi tampoco. De los corrillos que después se debieron de montar para hablarlo, seguro que se hubieran producido si me hubiera quedado, a la vez que sin pretenderlo, conseguí mostrarles la aptitud que desde aquel día he decidió tomar con ellos, la aptitud de mi madre, la aptitud “Cativa”, que les da toda la razón, pero es lo que más les puede joder. Ahora no soy un niño ilusionado por conocerles, ahora tengo la edad que ellos tenían cuando me conocieron.

Durante todos estos años, solo le he pedido a Dios una cosa, que se aclarase que yo no pegaba a mí madre, y en vez de eso, mi madre me Denuncia por malos tratos. Durante todos estos años, no he dejado de pensar en el cura. Durante todos estos años, he pensado en agua pasada en quien, después de ir a la Iglesia, fue al Bar de mis primos a decir semejante cosa. Durante todos estos años, he pensado como hubiera actuado yo, si me hubieran dicho que mis primos pegaban a mi tía. Durante todos estos años, mi dolor le salia muy rentable a mi madre y he pensado a quien más le podría beneficiar o hacer disfrutar. Durante todos estos años, he sufrido una paranoia, pero esto se acabó, ahora es real y aunque pueda resultar increíble, me encuentro realmente aliviado. Durante estos últimos días, he pensado que la Orden de Alejamiento es una bendición, que me justifica para que mi madre se busque un Asilo con todo lo que dejó mi padre.

Esto es lo que intenté explicar llorando en Comisaria, esto es lo poco que se de mi vida, siempre he sido el hijo de mi madre, siempre he sido un mal hijo, está claro que nunca he sido un santo, pero esta vida se acabó para mi.


<Domingo, 7 de marzo 2010

DIA 11

Esta mañana, la Trabajadora Social Ana, que es la Subdirectora del Albergue, me hizo entrar al Despacho para llamarme la atención, por que se quejó de mi el tío con el que compartí la habitación esta noche. Ayer el Trabajador Social me advirtió de que “esta noche iba a dormir con un compañero”, que después de que nos apagasen la televisión a las 00:00, subí al ala de los “internos” con ilusión de conocer con quien me tocaría dormir. Entré en la habitación y lo saludé, pero resultó ser una persona reservada y seria que no me devolvió el saludo. Era un chico de unos 30 años y español, que su primera reacción al verme fue mirarme con recelo y seguir con sus preparativos para meterse en la cama. Sin más que hablar, yo me desvestí y me acosté.

Después de despedirme de Amadeu, me apetecía conocer a gente como él, o incluso como Sven, pero de lo único que me di cuenta es que este tío, al igual que Amadeu y Sven, tenia experiencia en estar en los Albergues y que en su caso, quizás las malas experiencias lo hacían ser más desconfiado, quizás por que tenia todas su pertenencias en la habitación, incluido un ordenador portátil. Con el sueño tan profundo que tengo, puedo entender perfectamente su inquietud. No me gustaría saber lo que se siente. Yo por suerte las tengo todas guardadas en el coche y al final, va a tener razón el Trabajador Social gay de Avilés, con la suerte que tengo por tener coche.

Esta mañana me desperté con un gran desasosiego en mi interior, con el corazón acelerado y sin reconocer donde estaba. Me levanté de golpe de la cama, sin saber donde se podía encender la luz para que acabara esta horrorosa sensación, que por no tener la más ligera idea de donde estaba el interruptor, me puse aún más nervioso. Aunque distinguía donde estaba la ventana y las camas, me vi palpando alrededor del marco de la puerta hasta que conseguí encender la luz, calmando así esta desazón y comprobando donde estoy. Mi tranquilidad duro poco, ya que una vez comprobé que estaba en el mismo sitio donde me había acostado ayer, dio paso a las quejas airadas del compañero, que por el tono que utilizó conmigo recién levantado, solo sirvió para que discutiese con él. Él también se levantó de golpe de su cama, que al estar enfadado y al acercarse a mi de este modo, sin que me disculpase y sin explicarme, me mantuve firme delante del interruptor, hasta que desistió y se volvió a acostar, momento que comprendí que tenia razón y apagué la luz. Después entendí que no era que se hubiera acercado a por mi, sino que él quería apagar la luz y seguir durmiendo, y que si desistió, fue por que me vio dispuesto a pelearme con él si hubiera sido necesario. Fue una situación ciertamente inesperada e impredecible.

Todavía no entiendo aún el ataque violento que me dio esta mañana, que hizo que estuviera dispuesto a pelearme. No fue por la sensación con la que me desperté, ni tan siquiera fue por las formas con las que se dirigió a mi, tampoco por lo que he estado viviendo estos meses desde que volví de Canarias, ni por ninguna de las cosas que se me han podido ocurrir pensar. En cambio, pienso que podría ser por el ambiente que se respira en este “mi nuevo mundo” y la violencia de la que aquí todos presumen poseer, que es una conducta que siempre me fue ajena y reprobable en los ambientes en los que he procurado moverme. Yo, que no soy una persona violenta, que no soy una persona que me guste imponerme a nadie, que no me se pelear salvo para defenderme, me llama la atención poderosamente mi reacción, que solo podría empeorar más las cosas de cara al Juicio que tendré contra mi madre. Por ello, no puede dejar de joderme que este tío se haya chivado a la Trabajadora Social, que se lo ha tomado muy en serio, hasta para hacerme entrar en el Despacho para saber mi versión, a última hora de la tarde. Yo entré pensando que era para hablar sobre la posibilidad de convertirme en “seguimiento” y me encontré con esta papeleta. Al principio se lo negué, después lo cuestioné, para finalmente reconocérselo y explicarme, en algo tan idiota. Durante la cena no lo vi. Si ya me pareció idiota cuando tenia que compartir conmigo la habitación y no me devolvió el saludo, mucho más idiota me parece que se haya quejado a la Trabajadora Social por mi falta de civismo.

Después de cenar he estado viendo la película y subí a la habitación. La sola idea de encerrarme con él durante toda la noche me ponía nervioso, pero para mi sorpresa hay otra persona en la habitación y todo lo que he estado pensado no me ha servido para nada. Antes de acostarnos hemos estado hablando, más bien me estuvo analizando tan finamente, que hasta me resultó didáctico. Yo, que en mi cabeza solo tenia este asunto, fue lo primero que le conté. Por su parte, él me contó que era un recluso del Centro Penitenciario de Villabona, que ha cumplido una condena de 10 años por atracos a mano armada, pero que por su mala conducta lleva preso 12 años. Durante todo este tiempo, no le han dado ningún permiso para salir y se lo han dado ahora por que le falta poco para cumplirla íntegramente. Le llaman Joe, él es un asturiano de algo más de 40 años, delgado, con el pelo blanco, una nariz larga y unos ojos pequeños, que no le han dejado de brillar cada vez que me hablado de “su libertad”.

Con semejante presentación sin anestesia, me imagino la cara que tenia que tener para que no se me notase lo flipado que me tenia y la curiosidad que me causaba todo lo que me estaba contando. A Joe, le resultó gracioso el enfado que tenia con el “chivato”, ya que él no los puede ver. Ni a ellos, ni a los Funcionarios de Instituciones Penitenciarias, ya que el orgullo con el que me contó que no había tenido Permisos carcelarios, sumado a que ahora no se los podían denegar, algo tendrá que ver los dos años que ha pasado de más dentro. Me imagino que los comentarios que le aporté en nuestra conversación, no le dejarían de parecer ñoños. También pensé que hubiera hecho yo si en vez del anterior “compañero”, le hubiera encendiendo a Joe la luz antes de que fuera la hora para ello. Algo que prefiero no pensar y tener más cuidado para la próxima vez. Joe me ha dicho que solo va a dormir esta noche en el Albergue y que mañana se va a ir visitar a su abuela, que es la única que se ha preocupado por él durante todos los años que se ha pasado en la cárcel y lo vi totalmente ilusionado por que lo viera en “la calle”, paradojicamente para mi ahora. Por su forma de contármelo todo, podría parecer que lo pasó bien durante todos estos años, pero no quiero ni imaginarme lo que debe de ser entrar en una cárcel con la misma edad que tengo yo ahora y salir con más de 40 años.

Creo que se me había olvidado donde estoy y que tengo que ser más cuidadoso. No quiero que además de la Denuncia por Violencia en el Ámbito Doméstico, la Policía me identifique por “una reyerta con otro indigente en un Centro asistencial”, que creo que es así como lo llamarían los periódicos. Un Atestado con estas referencias me marcaría de por vida, al igual que la Denuncia de mi madre, sin saber que consecuencias podrían tener en mi futuro.